Título: EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO
Subtítulo:
Autor: José Saramago
Editorial: Alfaguara S.A.
Ciudad: Argentina - 1998
Fecha de Lectura: Julio 2011
El bien y el mal no existen en sí mismos, y cada uno de ellos es solo la ausencia del otro. P 18
Basta recordar una vez más y no será la última, que Eva fue creada después de Adán y de una costilla suya, cuando aprenderemos que hay ciertas cosas que solo comenzaremos a entender cuando nos dispongamos a remontarnos a las fuentes. P 61
Recuerda que, siendo anciano y por eso mi maestro, no puedes dar el ejemplo de la ofensa. P 64
El perfil [del rostro] es sólo una línea recortada contra la claridad ya desvanecida de las últimas brasas. P 77
A José casi le apetece ir más despacio para retrasar los problemas que le esperan. P 84
Jesús despertó y pidió alimento con su voz de llanto, única que hoy tiene. Un día, como cualquiera de nosotros, aprenderá otras voces y gracias a ellas sabrá expresar otras hambres y experimentar otras lágrimas. P 106
No hacemos más en la vida que ir buscando el lugar donde quedarnos para siempre. P 140
Mejor sería que la ley pereciera en las llamas que entregarla a las mujeres. P 150
El talmud dice: “Del mismo modo que es obligatorio alimentar a los hijos, también es obligatorio enseñarles una profesión manual, porque no hacerlo será lo mismo que convertir al hijo en un bandido” p 153
El trabajo del niño es poco pero quien lo desdeña es loco. p 153
Pero en verdad hay sonrisas que lo dicen todo. P 160
Uno no puede elegir los sueños que tiene. Son los sueños los que eligen a las personas. P 161
Cuando este con su familia se olvidará de mí, y si muero volverá a olvidarme, es ley de vida, el olvido. P 167
No es preciso tener culpa para ser culpable. P 172
La certeza de la muerte próxima lo calmó. P 184
Ni tú puedes hacerme todas las preguntas, ni yo puedo darte todas las respuestas. P 184
Más siempre llega un momento en que el dolor es más fuerte que el temor a la muerte. P 191
Dado que los hombres para todo quieren explicación, falsa o verdadera, se inventarán unas cuantas historias y leyendas, al principio conservando cierta relación con los hechos, después más tenuemente, hasta que todo se transforme en pura fábula. P197
No debes entregar tu corazón a la tristeza, sino que debes apartarla de ti, recuerda tu fin, no te olvides de él, porque no habrá retorno, en nada beneficiarás al muerto y solo te causarás daño a ti mismo. P 204
La ausencia también es una muerte, única e importante diferencia es la esperanza. P 219
Cada persona tiene su hora y cada cosa su tiempo. P 221
El famoso enigma de la esfinge, cual es el animal que anda a cuatro patas por la mañana, dos por la tarde y tres al anochecer, es el hombre, respondió el expertísimo Edipo. P 246
El sitio condice con la situación y el llanto con la causa. P 248
Y porque crees tú que Dios es un ojo y una oreja y no dos ojos y dos orejas como tú y como yo, Para que un ojo no pudiera engañar al otro ojo y una oreja a la otra oreja, para la lengua no es necesario, es una sola, La lengua de los hombres también es doble, tanto sirve para la verdad como para la mentira. P 257
Ocurre esto muchas veces, no hacemos las preguntas porque aún no estábamos preparados para oír las respuestas, o, simplemente, por tener miedo de ellas. P 263
Tras el tiempo, tiempo viene, sólo porque es de naturaleza pesimista y siempre prevee lo peor. P 273
Todo ser humano tiene por delante, en cada momento de su vida, cosas buenas y cosas malas, tras de unas, otras, tras tiempo, tiempo. P 274
Cabra que bala, bocado que pierde, o lo que es lo mismo, No se puede llorar y comer al mismo tiempo. P 275
No obstante, la lógica no lo es todo en la vida, y no es raro que justamente lo previsible, que lo es por ser el remate más plausible de una secuencia, o porque simplemente había sido anunciado antes, no es raro, decíamos, que lo previsible, guiado por razones que sólo son suyas, acabe escogiendo, para revelarse, una conclusión que podría llamarse aberrante, tanto al lugar, como a la circunstancia. P 298
No eres nadie si no te quieres a ti mismo, no llegas a dios si no llegas primero a tu cuerpo. P 309
Un día que no sabía enseñó, el que no sabía aprendió. P 322
Levántate, viento del norte, ven tú, viento del medio día, sopla en mi jardín para que se dispersen sus aromas, entre mi amado en su jardín y coma de sus deliciosos frutos. P 322
Eres hermoso, pero para ser perfecto tiene que abrir los ojos. P 323
Las curvas de tus caderas son como joyas, tu ombligo es una copa redondeada llena de vino perfumado, tu vientre es un monte de trigo cercado de lirios, tus dos senos son como dos hijos gemelos de una gacela. P 323
Palabras del rey salomón: Mi amado metió en la abertura de la puerta y mi corazón se estremeció. P 325
Cuatro años, incluso arrastrados, pueden no bastar para curar un dolor, pero generalmente, lo adormecen. P 334
El silencio tiene si le damos tiempo, una virtud que aparentemente lo niega, la de obligar a hablar. P 345
Cuantas veces se han dicho cosas así, sólo para complacer a quien nos oye, un día de estos, puede significar de aquí tres meses, pero nunca mañana. P 356
La ocasión puede siempre crear una necesidad, pero si la necesidad es fuerte, tendrá que ser ella la que haga la ocasión. P 356
Las palabras pronunciadas por el corazón no tiene lengua que las articule. P 380
Lo que he hecho es tanto como cortar el mar con una espada. P 409
El diablo no es menos diablo por decir alguna verdad de vez en cuando. P 410
Las palabras de los hombres son como sombras y las sombras nunca sabrán explicar la luz, entre ellas y la luz está, interponiéndose, el cuerpo opaco que las hace nacer. P 435
El alma, hijo mío, para salvarse, necesita el sacrificio del cuerpo. P 447
Nadie que esté en su perfecto juicio podrá afirmar que el diablo fue, es o será culpable de tal matanza y de tantos cementerios, salvo si a algún malvado se le viene a la cabeza la ocurrencia calumniosa de atribuirme la responsabilidad de hacer nacer al Dios que será enemigo de este. P 447
El miedo común es así, une fácilmente las diferencias. 448
Es necesario ser Dios para que le guste tanto la sangre. P 449
Si el diablo no vive como diablo, Dios no vive como Dios, la muerte de uno sería la muerte de otro. P 451
No soy quien fui, es verdad, pero soy quien era. P 470
Nadie en la vida tuvo tantos pecados que merezca morir dos veces. P 494
Clamo al cielo abierto donde Dios sonreía, Hombres, perdondle, porque él no sabe lo que hizo. P 513
Subtítulo:
Autor: José Saramago
Editorial: Alfaguara S.A.
Ciudad: Argentina - 1998
Fecha de Lectura: Julio 2011
El bien y el mal no existen en sí mismos, y cada uno de ellos es solo la ausencia del otro. P 18
Basta recordar una vez más y no será la última, que Eva fue creada después de Adán y de una costilla suya, cuando aprenderemos que hay ciertas cosas que solo comenzaremos a entender cuando nos dispongamos a remontarnos a las fuentes. P 61
Recuerda que, siendo anciano y por eso mi maestro, no puedes dar el ejemplo de la ofensa. P 64
El perfil [del rostro] es sólo una línea recortada contra la claridad ya desvanecida de las últimas brasas. P 77
A José casi le apetece ir más despacio para retrasar los problemas que le esperan. P 84
Jesús despertó y pidió alimento con su voz de llanto, única que hoy tiene. Un día, como cualquiera de nosotros, aprenderá otras voces y gracias a ellas sabrá expresar otras hambres y experimentar otras lágrimas. P 106
No hacemos más en la vida que ir buscando el lugar donde quedarnos para siempre. P 140
Mejor sería que la ley pereciera en las llamas que entregarla a las mujeres. P 150
El talmud dice: “Del mismo modo que es obligatorio alimentar a los hijos, también es obligatorio enseñarles una profesión manual, porque no hacerlo será lo mismo que convertir al hijo en un bandido” p 153
El trabajo del niño es poco pero quien lo desdeña es loco. p 153
Pero en verdad hay sonrisas que lo dicen todo. P 160
Uno no puede elegir los sueños que tiene. Son los sueños los que eligen a las personas. P 161
Cuando este con su familia se olvidará de mí, y si muero volverá a olvidarme, es ley de vida, el olvido. P 167
No es preciso tener culpa para ser culpable. P 172
La certeza de la muerte próxima lo calmó. P 184
Ni tú puedes hacerme todas las preguntas, ni yo puedo darte todas las respuestas. P 184
Más siempre llega un momento en que el dolor es más fuerte que el temor a la muerte. P 191
Dado que los hombres para todo quieren explicación, falsa o verdadera, se inventarán unas cuantas historias y leyendas, al principio conservando cierta relación con los hechos, después más tenuemente, hasta que todo se transforme en pura fábula. P197
No debes entregar tu corazón a la tristeza, sino que debes apartarla de ti, recuerda tu fin, no te olvides de él, porque no habrá retorno, en nada beneficiarás al muerto y solo te causarás daño a ti mismo. P 204
La ausencia también es una muerte, única e importante diferencia es la esperanza. P 219
Cada persona tiene su hora y cada cosa su tiempo. P 221
El famoso enigma de la esfinge, cual es el animal que anda a cuatro patas por la mañana, dos por la tarde y tres al anochecer, es el hombre, respondió el expertísimo Edipo. P 246
El sitio condice con la situación y el llanto con la causa. P 248
Y porque crees tú que Dios es un ojo y una oreja y no dos ojos y dos orejas como tú y como yo, Para que un ojo no pudiera engañar al otro ojo y una oreja a la otra oreja, para la lengua no es necesario, es una sola, La lengua de los hombres también es doble, tanto sirve para la verdad como para la mentira. P 257
Ocurre esto muchas veces, no hacemos las preguntas porque aún no estábamos preparados para oír las respuestas, o, simplemente, por tener miedo de ellas. P 263
Tras el tiempo, tiempo viene, sólo porque es de naturaleza pesimista y siempre prevee lo peor. P 273
Todo ser humano tiene por delante, en cada momento de su vida, cosas buenas y cosas malas, tras de unas, otras, tras tiempo, tiempo. P 274
Cabra que bala, bocado que pierde, o lo que es lo mismo, No se puede llorar y comer al mismo tiempo. P 275
No obstante, la lógica no lo es todo en la vida, y no es raro que justamente lo previsible, que lo es por ser el remate más plausible de una secuencia, o porque simplemente había sido anunciado antes, no es raro, decíamos, que lo previsible, guiado por razones que sólo son suyas, acabe escogiendo, para revelarse, una conclusión que podría llamarse aberrante, tanto al lugar, como a la circunstancia. P 298
No eres nadie si no te quieres a ti mismo, no llegas a dios si no llegas primero a tu cuerpo. P 309
Un día que no sabía enseñó, el que no sabía aprendió. P 322
Levántate, viento del norte, ven tú, viento del medio día, sopla en mi jardín para que se dispersen sus aromas, entre mi amado en su jardín y coma de sus deliciosos frutos. P 322
Eres hermoso, pero para ser perfecto tiene que abrir los ojos. P 323
Las curvas de tus caderas son como joyas, tu ombligo es una copa redondeada llena de vino perfumado, tu vientre es un monte de trigo cercado de lirios, tus dos senos son como dos hijos gemelos de una gacela. P 323
Palabras del rey salomón: Mi amado metió en la abertura de la puerta y mi corazón se estremeció. P 325
Cuatro años, incluso arrastrados, pueden no bastar para curar un dolor, pero generalmente, lo adormecen. P 334
El silencio tiene si le damos tiempo, una virtud que aparentemente lo niega, la de obligar a hablar. P 345
Cuantas veces se han dicho cosas así, sólo para complacer a quien nos oye, un día de estos, puede significar de aquí tres meses, pero nunca mañana. P 356
La ocasión puede siempre crear una necesidad, pero si la necesidad es fuerte, tendrá que ser ella la que haga la ocasión. P 356
Las palabras pronunciadas por el corazón no tiene lengua que las articule. P 380
Lo que he hecho es tanto como cortar el mar con una espada. P 409
El diablo no es menos diablo por decir alguna verdad de vez en cuando. P 410
Las palabras de los hombres son como sombras y las sombras nunca sabrán explicar la luz, entre ellas y la luz está, interponiéndose, el cuerpo opaco que las hace nacer. P 435
El alma, hijo mío, para salvarse, necesita el sacrificio del cuerpo. P 447
Nadie que esté en su perfecto juicio podrá afirmar que el diablo fue, es o será culpable de tal matanza y de tantos cementerios, salvo si a algún malvado se le viene a la cabeza la ocurrencia calumniosa de atribuirme la responsabilidad de hacer nacer al Dios que será enemigo de este. P 447
El miedo común es así, une fácilmente las diferencias. 448
Es necesario ser Dios para que le guste tanto la sangre. P 449
Si el diablo no vive como diablo, Dios no vive como Dios, la muerte de uno sería la muerte de otro. P 451
No soy quien fui, es verdad, pero soy quien era. P 470
Nadie en la vida tuvo tantos pecados que merezca morir dos veces. P 494
Clamo al cielo abierto donde Dios sonreía, Hombres, perdondle, porque él no sabe lo que hizo. P 513

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