Titulo: EL LOBO ESTEPARIO
Subtitulo:
Autor: Hermann Hesse
Editorial: Alianza Editorial – España - 2000
Fecha de Lectura: 2008
Pude comprobar que Haller era un genio del sufrimiento, que él, en el sentido de muchos aforismos de Nietzsche, se había forjado dentro de sí una capacidad de sufrimiento ilimitada, genial, terrible. P 15
“Hay que estar orgulloso del dolor; todo dolor es un recuerdo de nuestra condición elevada” Novalis p 21
La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber. P 21 Novalis
Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. P 31
¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención? P 35
Ninguna idea le era más odiosa y horrible que la de tener que ejercer un cargo, someterse a una distribución de tiempo, obedecer a otros. P 55
“Tengo gran curiosidad por ver cuánto es realmente capaz de aguantar un hombre. En cuanto alcance el límite de lo soportable, no habrá más que abrir la puerta y ya estaré afuera” Hay muchos suicidas que de esta idea logra extraer fuerzas extraordinarias. P 58
Todos saben muy bien, en alguno de los rincones de su alma, que el suicidio es, en efecto una salida, pero muy vergonzante e ilegal, que en el fondo es más noble y más bello dejarse vencer y sucumbir por la vida misma que por la propia mano. P 59
El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. P 62
Principio de los poderosos: “Quien no está contra mí está conmigo” p 63
La inmensa mayoría de los intelectuales, la mayor parte de los artistas pertenecen a este tipo. Desprecian la burguesía y pertenecen a ella sin embargo. P 64
EL cuerpo no es nunca más que uno, pero las almas que viven dentro no son dos, ni cinco, sino innumerables; el hombre es una cebolla de cien telas, un tejido compuesto de muchos hilos. P 71
El ir buscando eternamente mutaciones al yo conduce a la inmortalidad. P 73
Ya no podía soportar esta vida dócil, de fingimiento y soledad, ya que la compañía de mi mismo se me había vuelto tan indeciblemente odiada y me producía tal asco, ya que en el vacio de mi infierno me ahogaba dando vueltas, ¿Qué salida podía haber todavía? Nunca como en esta hora me parecía que me había hecho tanto daño el mero tener que vivir. P 99
¡Vaya ideas raras que tienes de la vida! De modo que has hecho siempre cosas difíciles y complicadas y las más sencillas ni las has aprendido. P 104
Si para divertirte necesitas el permiso de los demás, entonces eres verdaderamente un pobre diablo. P 129
“Pobre, pobre hombre. Mira sus ojos. No sabe reír.” P 142
Siempre había exigido de las mujeres, a las que amara, espiritualidad e ilustración, y me hubiese parecido imposible amar más de una hora a una muchacha que no había leído un libro, que apenas sabía lo que era leer y no hubiese podido distinguir a un Tchaikowsky de un Beethoven. P 162
La desventura que necesito y anhelo, es otra; es de tal clase que me hiciera sufrir con afán y morir con voluptuosidad. P 168
Has sido un artista y pensador, un hombre lleno de alegría y de fe, siempre tras la huella de lo grande y de lo eterno, nunca satisfecho con lo bonito y lo minúsculo. P 169
El que en lugar de chinchin exija música, en lugar de placer alegría, en lugar de dinero alma, en vez de loca actividad verdadero trabajo, en vez de jugueteo pura pasión, para ese no es hogar este bonito mundo que padecemos… p 171
Siempre ha sido así y siempre será igual, que el tiempo y el mundo, el dinero y el poder, pertenecen a los mediocres y superficiales, y a los otros, a los verdaderos hombres, no les pertenece nada. Nada más que la muerte. P 172
La eternidad no era otra cosa que la liberación del tiempo, era en cierto modo su vuelta a la inocencia, su retransformación en espacio. P 175
Todo humorismo superior empieza porque ya no se toma en serio a la propia persona. P 200
Por haberme traído al mundo una madre, ya soy culpable, ya estoy condenado a vivir, estoy obligado a pertenecer a un estado, a ser soldado, a matar, a pagar impuestos para armamentos. P 210
La idea equivocada y funesta de que el hombre sea una unidad permanente le es a usted conocida. También sabe que el hombre consta de una multitud de almas, de muchísimos yos. Descomponer en estas numerosas figuras la aparente unidad de la persona se tiene por locura, la ciencia ha inventado para ello el nombre de esquizofrenia. P 217
Así como la locura, en un grado superior, es el principio de toda ciencia, así es la esquizofrenia el principio de todo arte, de toda fantasía. P 219
¿Piensas en tus lectores, sufridos pecadores, los ávidos roedores? ¿Piensas en tus cajistas y linotipistas, herejes y anabaptistas, cizañeros y trapisondistas, y no más que medianos artistas? P 234
Nosotros, en cambio, vivimos las frías
Mansiones del éter cuajado de mil claridades,
Sin horas ni días,
Sin sexos ni edades…
Es nuestra existencia serena, inmutable;
Nuestra eterna risa, serena y astral. P 238
Subtitulo:
Autor: Hermann Hesse
Editorial: Alianza Editorial – España - 2000
Fecha de Lectura: 2008
Pude comprobar que Haller era un genio del sufrimiento, que él, en el sentido de muchos aforismos de Nietzsche, se había forjado dentro de sí una capacidad de sufrimiento ilimitada, genial, terrible. P 15
“Hay que estar orgulloso del dolor; todo dolor es un recuerdo de nuestra condición elevada” Novalis p 21
La mayor parte de los hombres no quieren nadar antes de saber. P 21 Novalis
Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. P 31
¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención? P 35
Ninguna idea le era más odiosa y horrible que la de tener que ejercer un cargo, someterse a una distribución de tiempo, obedecer a otros. P 55
“Tengo gran curiosidad por ver cuánto es realmente capaz de aguantar un hombre. En cuanto alcance el límite de lo soportable, no habrá más que abrir la puerta y ya estaré afuera” Hay muchos suicidas que de esta idea logra extraer fuerzas extraordinarias. P 58
Todos saben muy bien, en alguno de los rincones de su alma, que el suicidio es, en efecto una salida, pero muy vergonzante e ilegal, que en el fondo es más noble y más bello dejarse vencer y sucumbir por la vida misma que por la propia mano. P 59
El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. P 62
Principio de los poderosos: “Quien no está contra mí está conmigo” p 63
La inmensa mayoría de los intelectuales, la mayor parte de los artistas pertenecen a este tipo. Desprecian la burguesía y pertenecen a ella sin embargo. P 64
EL cuerpo no es nunca más que uno, pero las almas que viven dentro no son dos, ni cinco, sino innumerables; el hombre es una cebolla de cien telas, un tejido compuesto de muchos hilos. P 71
El ir buscando eternamente mutaciones al yo conduce a la inmortalidad. P 73
Ya no podía soportar esta vida dócil, de fingimiento y soledad, ya que la compañía de mi mismo se me había vuelto tan indeciblemente odiada y me producía tal asco, ya que en el vacio de mi infierno me ahogaba dando vueltas, ¿Qué salida podía haber todavía? Nunca como en esta hora me parecía que me había hecho tanto daño el mero tener que vivir. P 99
¡Vaya ideas raras que tienes de la vida! De modo que has hecho siempre cosas difíciles y complicadas y las más sencillas ni las has aprendido. P 104
Si para divertirte necesitas el permiso de los demás, entonces eres verdaderamente un pobre diablo. P 129
“Pobre, pobre hombre. Mira sus ojos. No sabe reír.” P 142
Siempre había exigido de las mujeres, a las que amara, espiritualidad e ilustración, y me hubiese parecido imposible amar más de una hora a una muchacha que no había leído un libro, que apenas sabía lo que era leer y no hubiese podido distinguir a un Tchaikowsky de un Beethoven. P 162
La desventura que necesito y anhelo, es otra; es de tal clase que me hiciera sufrir con afán y morir con voluptuosidad. P 168
Has sido un artista y pensador, un hombre lleno de alegría y de fe, siempre tras la huella de lo grande y de lo eterno, nunca satisfecho con lo bonito y lo minúsculo. P 169
El que en lugar de chinchin exija música, en lugar de placer alegría, en lugar de dinero alma, en vez de loca actividad verdadero trabajo, en vez de jugueteo pura pasión, para ese no es hogar este bonito mundo que padecemos… p 171
Siempre ha sido así y siempre será igual, que el tiempo y el mundo, el dinero y el poder, pertenecen a los mediocres y superficiales, y a los otros, a los verdaderos hombres, no les pertenece nada. Nada más que la muerte. P 172
La eternidad no era otra cosa que la liberación del tiempo, era en cierto modo su vuelta a la inocencia, su retransformación en espacio. P 175
Todo humorismo superior empieza porque ya no se toma en serio a la propia persona. P 200
Por haberme traído al mundo una madre, ya soy culpable, ya estoy condenado a vivir, estoy obligado a pertenecer a un estado, a ser soldado, a matar, a pagar impuestos para armamentos. P 210
La idea equivocada y funesta de que el hombre sea una unidad permanente le es a usted conocida. También sabe que el hombre consta de una multitud de almas, de muchísimos yos. Descomponer en estas numerosas figuras la aparente unidad de la persona se tiene por locura, la ciencia ha inventado para ello el nombre de esquizofrenia. P 217
Así como la locura, en un grado superior, es el principio de toda ciencia, así es la esquizofrenia el principio de todo arte, de toda fantasía. P 219
¿Piensas en tus lectores, sufridos pecadores, los ávidos roedores? ¿Piensas en tus cajistas y linotipistas, herejes y anabaptistas, cizañeros y trapisondistas, y no más que medianos artistas? P 234
Nosotros, en cambio, vivimos las frías
Mansiones del éter cuajado de mil claridades,
Sin horas ni días,
Sin sexos ni edades…
Es nuestra existencia serena, inmutable;
Nuestra eterna risa, serena y astral. P 238

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