Título: EL ENSAYO SOBRE LA CEGUERA
Subtítulo:
Autor: José Saramago
Editorial: Alfaguara S.A.
Ciudad: España - 2008
Fecha de Lectura: noviembre 2010
La imagen lo veía a él, él no veía la imagen. P 33
De esa masa estamos hechos, mitad indiferencia y mitad ruindad. P 35
Muerto el perro, se acabó la rabia. P 56
Los besos buscaban los besos, a veces se perdían en el aire porque no sabían dónde estaban los rostros, los ojos, la boca. P 58
La alegría y la tristeza pueden andar unidas, no son como el agua y el aceite. P 59
Los buenos y malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratularnos y para pedir perdón, hay quien dice que esa es la inmortalidad de la que tanto se habla. P 74
Ante la muerte, lo que se espera de la naturaleza es que los rencores pierdan su fuerza y su veneno, cierto es que se dice que odio viejo no cansa. P 75
Para poca salud más vale ninguna. P 79
Son disposiciones del destino, misterios de los arcanos. P 105
Sarna con gusto no pica. P 146
La mayor dificultad para poder vivir razonablemente en el infierno es el hedor que allí hay. P 154
Y cuando es necesario matar, cuando está muerto lo que aún está vivo. P 166
Por fortuna el diablo no siempre no siempre está detrás de la puerta. P 170
Se habla menos de las cosas mal traídas por las cosas buenas. P 183
Dios da nubes cuando hay sed. P 199
Ser fantasma debe ser algo así, tener la certeza de que la vida no existe, porque cuatro sentidos nos lo dicen, y no poder verla. P 206
Les sobra orgullo a medida que les va faltando tiempo. P 218
Son mujeres, quien las entienda que las compre. P 131
Al principio parecía que este no fuera su destino, pero ninguno de nosotros, candiles perros o humanos, sabe, al principio, todo aquello para lo que venimos al mundo. P 232
La ceguera es la providencia de los feos. P 238
Así es la vida quien no tiene can caza con gato. P 239
El trabajo del viejo es poco, pero quien lo desprecia es loco. P 240
Guarda lo que no sirve y encontraras lo que necesitas. P 244
El fin del mundo, la salvación penitencial, la visión del séptimo día, el advenimiento del ángel, la colisión cósmica, la extinción del sol, el espíritu de la tribu, la savia de la mandrágora, el ungüento del tigre, la virtud del signo, la disciplina del viento, el perfume de la luna, la reivindicación de la tiniebla, el poder del conjunto, la marca del calcañal, la crucifixión de la rosa, la pureza de la linfa, la sangre del gato negro, la dormición de la sombra, la revuelta de las mareas, la lógica de la antropofagia, la castración sin dolor, el tatuaje divino, la ceguera voluntaria, el pensamiento convexo, el cóncavo, el plano, el vertical, el inclinado, el concentrado, el disperso, el huido, la ablación de las cuerdas vocales, la muerte de la palabra. P 253
Dos ciegos pueden ver más que uno. P 260
Tú sigues viendo, iré viendo menos cada vez, y aunque no pierda la vista me volveré más ciega cada día porque no tendré quien me vea. P270
El tiempo es el que manda, el tiempo es quien está jugando al otro lado de la mesa y tiene en su mano todas las cartas de la baraja. P 271
Se suele decir incluso que no hay ceguera sino ciegos. P 276
Creo que no nos quedamos ciegos, Creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo no ven. P 278

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